Nuevos tópicos del arte.

El trabajo creativo (y no me refiero únicamente al aspecto artístico) genera un ambiente altamente estresante para los que crean, esto debido tal vez al pensamiento permanente de ser originales, de encontrar el hilo negro o descubrir el agua tibia. La clave se encuentra en el abordaje de la realidad, como artistas o en general como personas que se dedican a crear cosas, ya sean ingenieros, arquitectos, escritores, etc, es importante reparar en la idea de que la realidad no existe como un todo afuera, sino que la construimos de acuerdo a nuestra etnografía y percepción.

La etnografía abarca aspectos como las tradiciones, costumbres, modos de vida y hábitos. En general, el estudio etnográfico de un individuo describe su origen y la forma de conducirse. Entonces, el camino hacia la construcción de visiones artísticas distintas es abandonar el cliché de lo todo dicho y dejar de desilusionarse por no encontrar la originalidad que nos hará sobresalir del resto. Es fundamental realizar un análisis etnográfico personal y así lograr estar conscientes de la dualidad que nos construye como agentes únicos pertenecientes a una colectividad que nos forma, pero al mismo tiempo concientizarnos de nuestra habilidad perceptiva específica.

Los temas no pueden agotarse porque el territorio de lo humano sigue construyéndose y complejizándose con el devenir del tiempo. Debemos reparar entonces en las posibilidades de abordaje de los mismos temas, detenernos a observar con nuestras peculiaridades y construir visiones frescas acerca de la realidad y su representación. No es posible hablar de originalidad pura, pero si de una pericia para ver el hilo negro y sentir el agua tibia de un modo distinto, de acuerdo a cada historia de vida y circunstancias que delimitan nuestra experiencia vital.

Publicado en la revista Bien Informado.


El despertar

Analizando la historia del arte, las épocas de auge y de recesión, no digamos creativa sino de consciencia constructiva plena, podemos acordar que nos encontramos en una época de poca o incipiente consciencia constructiva.

Se habla del Clásico, como el nacimiento de la cultura artística, del Medievo como la etapa de oscurantismo cultural, del Renacimiento como el despertar y consciencia de construcción. De nuevo durante las guerras mundiales del siglo XX podemos observar un resquebrajamiento de la humanidad como concepto integral, aunque es posible asegurar que ello llevó a las sociedades a auto-construirse de una forma más consciente y menos romántica.

Muchos argumentan la oscuridad de esta época apoyándose en aspectos del sistema del arte, que parecen estar pervertidos por la masificación y la capitalización de la producción. Se dice pues, que el arte ha sido corrompido por esta fuerza de “progreso” que puede capitalizar el pensamiento y el vacío. Existen puntos de vista encontrados con este respecto. Hay quienes hablan del arte como una especie de híbrido que crece engulléndolo todo, siendo genérico y simplemente complejo (si ello es posible).

Lo que es cierto, es que no debemos creer esta idea del despertar como la panacea del sistema artístico o en general el sistema capitalista mundial. Quizá es posible que se presenten cambios de consciencia, pero las soluciones mentales han estado ahí desde el inicio de la humanidad, no son creaciones novísimas, tampoco es adoptar fielmente los estándares griegos, sino se trata de un retorno al origen pero sin un sentido romántico, es a través de los aciertos y errores evidenciados por las ciencias, que debemos construir un nuevo camino a partir de la consciencia plena de ello y tomando en cuenta también las necesidades, abundancias, carencias y tecnologías actuales.

                                                                                                                                                                      Publicado en la revista Bien Informado.


Decir y hacer.

El arte no puede ni debería ser una ocurrencia. El acto ejecutor en sí mismo no constituye una obra. El arte no es únicamente el objeto resultante, sino el proceso, que al igual que la historia, avanza en espiral con repeticiones disímiles. Existen diversas perspectivas desde las cuales se estudia el arte, ya sea desde sus aspectos formales, procesuales o teóricos. Hay artistas que defienden la postura de la creación espontánea, iluminación o inspiración que hace, según ellos, a su obra única e incuestionable.

Es necesario darse cuenta de que el arte cada vez se apega más a los rigores del método científico, y no me refiero a cuestiones técnicas o de tecnología, sino que el artista comienza a realizar investigación y registro de sus procesos y no únicamente se dedica a construir objetos estéticamente complejos. Más que una postura, moda o corriente, la fundamentación teórica, investigación y registro de los procesos creativos debería llevarse a cabo como aspecto elemental del creador y no con el afán de exhibir el proceso o documentos que prueben que el artista ha trabajado desde el pensamiento, sino con el objetivo de que las obras posean mayor cuerpo, un discurso más legible y público.

El artista requiere conocer su obra, ser capaz de hablar sobre ella, no como un acto soberbio acerca de la posesión única de la verdad en torno de la obra sino como narrador omnisciente de un proceso de germinación individual.

Publicado en la revista Bien Informado.


Portales, delirios y garabatos.

Scribbled paper (papel garabateado)

Jessica Sanchez

Galería NODO

02 de marzo 2012

Scribbled paper (papel garabateado)

 Porque fui a buscar tu rastro. de algo que dejaste

Y cuando vi la pintura y el garabato de tus iniciales

Actué como si no me importara. mientras mis dedos tocaban el papel

Quería encontrar tu retrato. quería tenerlo.

 Recordando una voz aguda en sueños viejos

e imágenes fantasmales de los trenes negros

Viendo cada página moverse

Yo quería ser dueño de tu retrato

Quería tenerlo!

 Tú y tu papel garabateado me dan escalofríos…

Tú y tu papel garabateado me hacen temblar!.

LD

La línea es el germen del lenguaje visual, entendiendo que éste abarca tanto la escritura como la creación de imágenes. El tejido ordenado y lógico de líneas construye un mensaje intrincado, con interpretaciones distintas. El garabato es una entidad que súper-vive en el limbo de lo simple y lo complejo, es digamos el símil de los virus, un virus de la representación. Un garabato es un instrumento de hierro con forma de semicírculo que sirve para detener algo, es una soguilla con gancho, un garfio, al final, un garabato es un algo torcido que limpia, rescata o sostiene a otro algo o alguienes.

Scribbled paper (papel garabateado) de Jessica Sanchez se vale de las cualidades del garabato para formar entidades semi-vivas o muertas, puentes, imperios y recrea el origen de un universo de líneas que obedecen las leyes de la tinta. Utiliza el papel garabateado como catalizador, conexión, como canal de permanente contacto con el otro, una especie de portal trans-infinito.

RETRATOS.

Mr. Milán

Mr. Saaib

Miss Vega

Los retratos exhibidos me recuerdan a la fotografía post-mortem practicada y celebrada por la ideología romántica del siglo XIX, pero con una variante interesante, al contrario de la práctica antigua donde se pretendía conferirle una especie de vida artificiosa al cadáver, Sanchez los construye en poses totalmente orgánicas, casi de caída libre, lo cual les otorga un aspecto de cadáver feliz o muñeco de trapo que los exime parcialmente de su condición antropológica. Lo figurativo de los rostros, en contraste con lo plano y sólido de los cuerpos y la indumentaria, apoyan esta visión de maniquíes laxos, este contraste logra desarrollar un discurso acerca de los garabatos y las formas sólidas mayormente ordenadas; lo concreto de la ropa como metáfora de lo tangible, de lo permanente, de la materialización (bi y tridimensional) del hiper-garabato integrado, junto a lo inacabado de lo biológico, que se sostiene por la voluntad retorcida de los ganchos de tinta.

To binge (David Torres)

OBJETOS.

Women and Men (contemporáneos)

Vestidito

Existen dos tipos de objetos en Scribbled paper que siguen la línea de lo efímero y lo permanente, los sólidos y los garabateados. Women and Men (contemporáneos) y Vestidito pertenecen al mundo de lo permanente, no de lo eterno sino de lo que perdura y sufre pocos cambios a través de la acción temporal. Son objetos que se erigen en su concreción de negrura, la cual pareciera representar la fortaleza y casi inmutabilidad de los conceptos de género, sin dejar de lado los dobleces, pero no rupturas, que presentan haciendo alusión al cambio de perspectiva que las estructuras sociales sufren. Por otro lado, en el espacio de lo perecedero, Empire que se trata de un libro objeto, contiene el germen de las palabras, los garabatos, lo cual le confiere un mensaje variado y al mismo tiempo la vulnerabilidad de lo biológico, lo susceptible de la estructuración y desestructuración sucesiva.

Empire (libro objeto)

AUTORRETRATOS.

Back to Black

Los autorretratos de Jessica Sanchez develan una auto-concepción multifacética; el origen, la existencia y la muerte o pérdida. Como origen indiscutible del todo encontramos a Back to Black, que es el centro del universo de garabatos, el agujero negro del papel, el monstruo que crea y depende de la tinta que construye sus garfios de vínculo, en sí mismo se trata del ciclo de la materia y su transformación infinita. La nube de cabellos (garabatos naturales) extiende la red que envuelve al resto de las obras, se trata del portal primigenio y la puerta de implosión subsecuente.

Retrato con cabello largo

Su Retrato con cabello largo aborda la condición existencial, representa la fórmula entre biología feneciente, poderío mental y autoprotección con la cuasi-divinidad de los garabatos capilares. Y el componente de muerte en Me, que al igual que los retratos, posee la cualidad dual entre lo orgánico y lo rígido, dándole un aspecto de ente indefinible entre lo muerto y lo inanimado.

Me

El Autorretrato (Mapa) queda fuera de lugar, pareciera el relleno de un sitio en el espacio de la galería, inclusive no figura en el muro de bocetos y proceso creativo. Como ente individual no comparte ninguna de las características discursivas comunes del resto de las obras, es una caricaturización de la autora sin aspectos mayores que los de un poster publicitario.

Autorretrato (Mapa)

Muro de bocetos

Scribbled paper de Jessica Sanchez comprende aspectos antropológicos colectivos e individuales. Con una factura depurada nos presenta una respuesta a los cuestionamientos acerca del origen, transcurso y pérdida de la cualidad de lo humano, así como de  los delirios de poder y trascendencia de los individuos y grupos sociales.

Imágenes de Eduardo Lozano y Jessica Sanchez.

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El maravilloso mundo de las ideas.

Existen dos posturas respecto al sistema; quienes se adecuan convenientemente a él y los que luchan dramáticamente en su contra. Al final, ambas quedan reducidas a un delirio de individualidad e idealismos imposibles. Las dos vertientes sociales se encuentran y seguirán dentro del sistema, de hecho equilibrándolo.

Están los artistas contemporáneos, a quienes se les acusa de no llevar a cabo acciones enérgicas que derrumben al tirano sistema. Se les critica por su pasividad, por sus protestas conceptuales y su manejo conveniente de la especulación, fama y sistema económico del arte. Dicen algunos, que el artista se ha convertido en un agente del espectáculo, que únicamente busca el beneficio propio y no desarrolla, investiga ni propone en el arte. Es para muchos, un emulador sin compromiso social.

Existen, por otro lado, quienes se creen contra-sistema. Por lo general también artistas, también contemporáneos, pero por alguna extraña razón no aceptan serlo. Abogan por la descentralización del poder, por la democratización del arte y por una economía con tintes socialistas. Pero, ¿no son también emuladores? Sus acciones están basadas en conceptos reciclados, sus protestas, aunque presenciales, son generalmente pasivas. Son también, parafernalias que sostienen ideales que no se concretan.

Ambos bandos viven en el mundo maravilloso de las ideas y los dos señalan aquello que les parece malo. Señalar no es la solución, señalarse valdría la pena intentarlo, aunque sea, desde la representación.

Publicado en la revista Bien Informado.


Espacios.

He asistido a la recién estrenada Cineteca Carlos Monsiváis, ubicada dentro del Centro Cultural Tijuana, Cecut. La experiencia fue agradable pero nada extraordinaria. La sala es decente, un pasillo amplio central, butacas cómodas, la pantalla de tamaño agradable a la vista, sonido, etc. En general se trata de una sala de cine convencional, o quizá un poco más modesta.

Lo que aplaudo de este sitio es la oferta cinematográfica, que espero sostengan. Por apertura se llevó a cabo un ciclo de cine internacional donde participaron varias películas con distintas nominaciones a premios de diversas academias.

Durante mi experiencia reparé en la infraestructura destina al arte en Tijuana. No únicamente en los sitios de oferta, como lo puede ser la nueva cineteca, sino también los sitios de profesionalización para el artista. De memoria cité los planes del Ceart Tijuana, del ICBC que tendrá nuevas instalaciones dentro del Zócalo 11 de julio y el Centro de Artes Musicales, que aun está en proceso de culminación.

Considero que los planes están, que la intención de edificar sitios de oferta, preparación y profesionalización del artista es palpable, pero la organización de su ejecución es dudosa. Habría que informarnos acerca de su lógica de construcción, así como de sus metas y objetivos finales, es decir, hay que cuidar bien los pañales del niño para que no vaya terminar rosado.

Publicado en la revista Bien informado.


Tianguis de arte.

Existen en Tijuana cuatro festivales de importancia considerable; Entijuanarte, Tijuana Interzona, Festiarte y recientemente Revolucionarte once. Este año todos han celebrado ya sus ediciones. Es desalentador mencionar que sus calidades y oferta dejan mucho que desear en cuanto al objetivo de este tipo de eventos.

El festival Tijuana Interzona, considero, alcanza con mayor satisfacción el objetivo de fomento, promoción y apoyo al desarrollo del arte regional. Un acierto de este evento es no poseer un sitio permanente o único, sino que cuenta con diversas sedes, donde se realizan las actividades del programa.

Revolucionarte once es un festival inmaduro. De creación reciente, poca difusión y aun peor oferta, este festival carece de una estructura cimentada, me parece una ocurrencia de fin de semana.

Festiarte y Entijuanarte son los festivales con mayor concurrencia. Esto no es debido a su calidad o especial oferta artística, sino a que cuentan con un sitio específico que se repite año con año y a que su oferta de comida, bazares y espectáculos amenos son su fortaleza. Ambos cuentan con estructura, fondos y promoción, pero pareciera que su tópico es ofrecer un fin de semana de esparcimiento familiar y no la exhibición de propuestas artísticas contemporáneas. Si bien existe un proceso de selección, repiten la oferta de artistas que su vez repiten la obra exhibida.

En Tijuana existen recursos económicos, artísticos y un sector blanco para realizar verdaderos festivales de arte. Es necesario avocarse al tópico central y no distraerse con la ambición monetaria que pueda significar la venta de comida y bebidas. Es indispensable realizar una evaluación objetiva de los eventos de arte en la ciudad y observar que carecen de una oferta actual de arte, que no tienen conferencias o mesas de discusión con temas relacionados con la materia y que estas organizaciones dedicadas a la promoción del arte centran sus recursos en una fiesta de fin de semana olvidando la necesidad de invertir en apoyos a artistas emergentes, investigación y programas de fomento al arte. Por ello el sector de eventos culturales, específicamente ferias o festivales de arte contemporáneo, constituyen en Tijuana un nicho de inversión, no únicamente por la inmediatez del suceso, sino por las consecuencias que éste traería: turismo cultural, presupuesto para investigación y fomento del arte, y sobre ello, una atmósfera de desarrollo para la ciudad en general.

Publicado en la revista Bien Informado.


MECENAS, ARTISTA, COLECCIONISTA: un sistema imperfecto y poco aprovechado.

Es común escuchar que la inversión en el sector del arte se trata de un asunto seguro y redituable. Esta afirmación toma su fuerza de nuestra concepción de las obras de arte como objetos de extrema subjetividad que pasan a ser prácticamente invaluables. Además de que, como la historia nos lo ha enseñado, la muerte de los artistas y el paso del tiempo, son ceros que se unen al precio de una pieza. El mecenazgo, coleccionismo y recursos destinados a instituciones dedicadas al ramo del arte, son los pilares que sostienen el flujo económico en su sistema.

El mecenazgo es una actividad nada nueva. Han existido mecenas a lo largo de la historia, que según se piensa, son adinerados, que faltos de habilidad creadora pero apreciadores infatigables del arte, destinan parte de sus fortunas para desarrollar el talento de algún artista, generalmente emergente. Por otro lado, el coleccionismo se trata de una práctica aspiracional, es decir, que intenta apoderarse de las obras “que todos quieren”. Dentro del sistema del arte contemporáneo las figuras de los mecenas y coleccionistas se han fusionado y pasaron a ser meros empresarios del arte. Estos empresarios realizan ambas actividades con el fin de la producción monetaria, creando con ello leyes de legitimación, no sólo de obra, sino de artistas.

Entonces, las reglas del juego cambian. Ahora los artistas legitiman su nombre (por consiguiente su obra) a partir del poder económico de sus ventas, y a su vez su legitimidad aumenta el valor monetario de sus obras, creando un ciclo ascendente, que en ocasiones cursa en subastas millonarias. Ser legitimado por el capital económico nos deja en un estado de fragilidad y carencia ante la creación del trabajo a nivel estético-discursivo. No es ocasional que los mecenas sean los mayores coleccionistas de sus mecenados. Si bien se tratan de individuos que disfrutan del arte, parecieran poseer la necesidad de “crear” dinero.

Regirnos bajo un sistema capitalista es el aspecto, que como en la mayoría de los sectores, afecta el proceso de legitimación. Si la economía se vuelve el poder hegemónico legitimador, los componentes de la obra que deberían fungir como legitimadores pierden fuerza o desaparecen; elementos como discurso, estética e incluso manufactura. Las partes esenciales de la obra se diluyen y el autor pasa a ser una figura del espectáculo que comercializa su trabajo a partir de su imagen y difusión de la misma. Pero no todo es una tragedia. Es posible construir un equilibrio. Como artistas y como individuos poseedores del poder económico, debemos darnos cuenta que tenemos una relación simbiótica. Lejos de comportarnos como personas ajenas al sistema (que es poco probable que lo seamos) debiéramos servirnos unos de otros.

Estar peleados con la ayuda económica pública o privada es una postura arcaica. No digo que sea necesario regir las normas de construcción artística dependiendo de la visión de los financiadores. El arte debe conservar su aspecto escudriñador, no dejar de ser crítico ni abandonar su poder de ruptura de paradigmas, pero como cualquier actividad humana inmersa en un sistema económico-social convendría valerse de los recursos que puedan fortalecer su desarrollo.

Publicado en la revista Bien Informado.


La negación del eslabón.

Asteroides

Julio Orozco

25 de agosto 2011

Vía Arte 256 Galería.

He de confesar que esta reseña me ha llevado más tiempo de lo normal. Generalmente dejo que la impresión, análisis y conclusiones sobre una exhibición o evento artístico, maduren una semana. Los dejo habitando mi cerebro, formando relaciones con mis conocimientos e ignorancias permanentes, para después emanar un hilo de pensamiento que aporte algo sobre la obra percibida. En primera instancia la exposición de Julio Orozco, Asteroides, inagurada el 25 de agosto, en la Galería Vía Arte 256, me causó cierta aversión y escepticismo. En una segunda lectura, con la convicción de no establecer mis prejuicios como filtro, sino observarla con apertura, comprendí varias cosas que su obra contiene.

Dentro de un sistema donde el autor legitima su obra, ya sea por su proyección, poder económico o capacidad relacional, que la obra se defienda por si sola es poco común. Sin ahondar en el tipo de legitimación que posee la obra de Orozco, conociendo su trayectoria, concluí que debía contener algo que la hiciera permanecer hasta hoy.

Julio nos presenta una serie de paisajes ajenos intervenidos, así como stills y un video. El discurso primigenio es la cualidad de eslabón.

El asteroide es un seudo-ser. Es parecido a una estrella, pero no es propiamente una, tampoco logra una denominación personal. Sin la estrella no existe, porque surge de su figura, de su morfología, emula a un astro para que su existencia cobre realidad. Del mismo modo, el hombre en semejanza al asteroide, es precedido por un ser que lo nombra, que lo hace existir por su antecedente burdo. El chango, como eslabón predecesor del humano, nos delimita. Así, existe una lucha por escapar de nuestro linaje imperfecto y encontrar nuestra visión personal del cosmos.

El asteroide, aunque se mantiene en movimiento, en huída o avance permanente, asume esta cualidad de incompletud de manera tranquila. Orozco nos presenta la visión del asteroide que viaja, que recorre el universo observándolo todo, y que es capaz de percibir de manera holística un paisaje. El hombre es quien reniega de su condición de homínido evolucionado, y según vemos utiliza a sus predecesores como seudo-humanos (en este caso el chango Miguel) para completar misiones peligrosas, como la exploración del espacio. Es aquí donde la relación es tensa, donde el trato bidireccional se hostiliza. En su pintura Devoluciones parece reflejar con nitidez este aspecto, donde el ser humano y sus antepasados interactúan dentro de una línea del tiempo anacrónica y multidireccional, la cual pone en duda el avance lógico y analiza las conductas bélicas, sexuales y de habilidad constructiva que compartimos con los primates.

Es así como se construye un símil entre estas dos actitudes que al final persiguen una ilusión de individualidad y exploración sin límites.

Imágenes tomadas de la galería de Arte256 Galería.

Fuga al punto

Punto de fuga

ENFOQUE Colectivo Fotográfico

Roberto Arce

Francisco Cuevas

José Edeza

José Hernández

Martha Torres

Esteban Velázquez

29 de julio 2011

Joy café, calle Negrete entre 10 y 11, zona centro.

El pasado viernes 29 de julio se inauguró la exposición Punto de fuga de Enfoque Colectivo Fotográfico, en las instalaciones de un café recién nacido, Joy café. Por un lado, celebro el esfuerzo del proyecto del sitio, un lugar donde se lleven a cabo eventos culturales con la participación principal de talentos regionales. La dedicación al montaje es importante, ya que de manera previsora, decidieron no dañar los muros de la cafetería, colocando rieles de donde la obra fuese sujetada, quedando así suspendida paralela al muro, cargando de limpieza a la muestra fotográfica.

La exhibición estaba compuesta por 20 fotografías, divididas en 6 series, cada una por autor. El título (Punto de fuga) responde a un concepto utilizado en la expresión gráfica, que trata acerca de una técnica de dibujo donde la totalidad de las líneas trazadas parten de un único punto, otorgándole así cierta perspectiva al dibujo. Decían entonces, ser una especie de punto de fuga de la fotografía, en donde el colectivo funge como punto de partida, y los estilos fotográficos de los autores serían las líneas que trazan una visión global y diversa de una misma realidad.

Considero que tanto el discurso como nivel estético de las obras son aceptables, son pues, aspectos fundamentados. Si bien existe esta base que logra sostener el trabajo del colectivo, se trata de una base cómoda y poco desarrollada, es decir, se utiliza lo mínimo necesario para construir una exhibición. Por un lado, aunque el discurso acerca de una visión diversa y al mismo tiempo holística de la realidad desde la disciplina de la fotografía cumple con cierto grado de análisis, resulta obvio. Es claro que cada individuo, sin importar la actividad que desarrolle, posee una visión personal, única y difícilmente emulable, esta premisa no constituye un discurso innovador, no aporta nada al mundo del arte. En cuanto a la estética sucede algo similar, es evidente que existe conocimiento de técnica e incluso destreza para la captura de imágenes por parte de los integrantes del colectivo, pero no figura una propuesta que rompa con la cualidad ornamental de la obra. Bellos paisajes, detalles increíbles, arquitectura y movimiento de bailarines, pueden fácilmente embellecer muros de casas, restaurantes u oficinas, pero es difícil integrar el desarrollo de una propuesta capaz de transmutarse y así transformar la realidad. Las imágenes, a mi parecer no representan más que un click oportuno, poco o nada justificado.

En una visión general del trabajo que presenta Enfoque se lee la postura cómoda de un grupo de fotógrafos con un potencial contenido. Veo que se mantienen en un statu quo que les permite permanecer en el medio de exhibición independiente, en la venta menor de arte y en el gusto fácil de la mayoría. Es necesario observar nuestros procesos y resultados, buscando siempre que nuestra obra incida de manera certera sobre la realidad y no convertirnos en un montón de líneas que se fugan hacia el mismo punto. 

Imágenes de Esteban Velázquez

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